Chinulito le apuesta a la acción colectiva
para cumplirle a los niños

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“Desde que empezó la violencia aquí, hace 20 años, no había visto un parque. Es una bendición para los niños, ellos estaban locos por subirse, tocó cuidarlo durante un día para que no se subieran y que pudiese secar el cemento… Este parque es favorable para ellos, por ejemplo, yo tengo mi hijo y puedo estar pendiente de él aquí y de que no esté en otro lugar con miedo de que le pase algo”: - Jorge Abel Arroyo



El parque de Chinulito fue priorizado por la comunidad, como una iniciativa que cumpliera el anhelo de recuperar la esperanza, a través de la confianza y el trabajo que líderes y habitantes vienen realizando para reconstruir su tejido social, luego de episodios de desplazamiento que les dejó el conflicto armado.


Como fruto de ese anhelo nació la construcción de un parque infantil, bajo metodología de IBP, que logró convocar a diversos actores de la comunidad. La comunidad organizó el trabajo, distribuyó roles y dispusieron la mano de obra para el montaje, realizando jornadas de aseo, dando color a las llantas y decorando el espacio de manera creativa con la participación de niños y niñas. Asimismo, se organizaron ollas comunitarias para brindar alimentos e hidratación a los colaboradores. Con la participación activa de la comunidad desde todos los actores que la componen, se gestionaron recursos complementarios.

“Esta idea nació con las madres comunitarias. En la reparación hay que tener también en cuenta a los niños, para que ellos vayan aprendiendo, pues este parque ha dejado un impacto al unir a las personas”: Wilberto Luna, habitante del corregimiento e integrante de la Asociación Asochinulito

Transformaciones reales (casos/ historias)


 
 

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