Apoyo a los Desplazados Internos Colombianos



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mayo 2018

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Imagina que tienes tu vida representada en el fondo de una vasija de barro y de repente, por diferentes motivos, esta se cae y se rompe. Tu vida se destruye. Esto se asimila a lo que han vivido miles de personas en Colombia por causa del conflicto. El reto está en reconstruir esa vasija con base en principios y valores familiares de los cuales quizá no se era consciente antes del suceso, o se encuentran quebrantados por la situación actual; con ayuda de terceros -entidades, familia, vecinos u otras personas en condiciones similares- con el fin de volver a empezar con pasos más fuertes.

Ésta es una de las actividades contempladas dentro de la metodología de acompañamiento psicosocial grupal adoptada por la Fundación Panamericana para el Desarrollo –FUPAD en el marco del convenio con la Oficina de Población, Refugiados y Migración del Departamento de Estado de los Estados Unidos, para promover en las familias la resiliencia, las estrategias de afrontamiento, la conformación de redes de apoyo y la percepción de autoeficacia. Por ello, y para dejar capacidad instalada en el territorio, se capacita a miembros de organizaciones sociales locales, funcionarios públicos y estudiantes universitarios interesados en el trabajo psicosocial para que ellos transfieran lo aprendido, conozcan de primera mano la realidad que viven las víctimas del conflicto y tengan bases de cómo se deben asistir desde una mirada de protección de derechos.

En esta oportunidad, fueron 18 alumnos de último semestre de Psicología y 3 docentes de la Universidad Santo Tomás de Villavicencio quienes participaron de una jornada de formación en la que se simularon las 3 sesiones grupales de acompañamiento psicosocial del proyecto, invitándolos a aplicar lo aprendido mediante una futura réplica de los ejercicios con población vulnerable de Villavicencio, con el acompañamiento de los profesionales de FUPAD y la Alcaldía, “Al realizar el ejercicio de la primera sesión, pude ponerme en el lugar de alguien víctima, y me alcancé a sentir muy conmovida, pues sin haber pasado por lo que a ellos les tocó, me imaginé su sufrimiento y debe ser muy duro”, manifestó una de las estudiantes. Otro, resaltó que “a través del acompañamiento psicosocial, se tocan las heridas de la gente, sin revictimizarlas. Le permite a la persona procesar lo que pasó, casi sin darse cuenta, para que el día de mañana, eso no les impida seguir adelante”. La actividad se desarrollará en cuatro universidades más, en los departamentos de Arauca, Nariño, Cauca y Valle del Cauca.

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“Ya no aguanta la Boyacá, de los primeros ensayos, la meterán al pailón de gurí y los galápagos. Tiemblan los curucucos frente a los cañonazos… Era cuando nosotros estábamos dormidos y sentíamos el ¡PRRRRRR! (imitación de sonido de ráfagas de disparos)” Así continua la décima que recita doña Ventura Solis, una habitante de Guapi Abajo en medio de la jornada de fortalecimiento al Consejo Comunitario que organizó FUPAD en convenio con la Oficina de Población, Refugiados y Migración del Departamento de Estado de los Estados Unidos, y las Direcciones Territorial y de Asuntos Étnicos –DAE- de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas –UARIV-.

Aunque los demás participantes se ríen durante la declamación por los gestos que realiza su compañera, es la realidad sobre la violencia que vivieron años atrás y por la cual se vieron obligados a dejar sus tierras. “Nunca pensamos que un día tendríamos que salirnos de la comunidad… nosotros sí queremos retornar, porque uno lo tenía todo. Como pobre se vivía bien”, asegura doña Ventura. La mayoría de los habitantes de Guapi Abajo sueñan con volver y poder revivir épocas de tranquilidad. Por ello están trabajando mancomunadamente para fortalecerse como Consejo Comunitario. Teniendo en cuenta esto, profesionales de la UARIV y FUPAD expusieron a los habitantes de Guapi Abajo, en las veredas de Santa Rosa, Temuey y La Pampa, los objetivos del proceso de reparación, su estructura normativa y la ruta que deben seguir para exigir sus derechos teniendo en cuenta la Ley 70 de 1993, el auto 005 de 2009 y la Ley 1448 de 2011.

Lo anterior, les brinda el conocimiento sobre la legislación que los favorece, y que el Consejo se empodere y avance con la fase de Consulta Previa que permitirá la elaboración del diagnóstico del daño y el Plan Integral de Reparación Colectiva, buscando siempre el bienestar de toda la comunidad. Como nos escribió el Director Territorial Cauca de la UARIV, Jorge Vásquez, con este trabajo articulado institucionalmente se empezaron a “tejer hilos de una propuesta metodológica con enfoque diferencial para comunidades negras, que vale la pena seguir estructurando”.

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Un caluroso abrazo, un sabio consejo o el paso del tiempo son necesarios para solucionar un conflicto, así lo reconocieron integrantes del Consejo Regional Indígena del Cauca –CRIC-, quienes con un canto improvisado se presentaron durante la jornada de formación sobre primeros auxilios psicológicos y violencias contra la mujer organizado por la Fundación Panamericana para el Desarrollo, FUPAD Colombia, en convenio con la Oficina de Poblaciones, Refugiados y Migración del Departamento de Estado de los Estados Unidos.

La jornada realizada en el auditorio de la Universidad Autónoma Indígena e Intercultural –UAIIN-, la segunda semana de abril de 2018, fue solicitada por la Dirección de Derechos Humanos del CRIC en su interés por atender integralmente a la población indígena desplazada y/o violentada que llega a sus instalaciones en busca de ayuda.

Comprometidos con las situaciones difíciles que puedan llegar a presentarse en sus comunidades, el CRIC buscó a FUPAD para conocer y aprender de las herramientas de acompañamiento psicosocial que aplica la Fundación con las poblaciones desplazadas, y complementar así las prácticas ancestrales indígenas. Cerca de 40 participantes reflexionaron que para ayudar al otro es importante aplicar tanto los conocimientos técnicos entregados por FUPAD, basándose en principios de buen trato y solidaridad, como los conocimientos propios de sus pueblos; pues resaltaron que en su cultura prima la sabiduría y experiencia de los mayores, nombrados por ellos como ‘sabedores’. Sin dejar a un lado, la importancia de la tierra y del cómo la naturaleza logra intermediar en una situación de crisis para solucionarla. Asimismo, los profesionales de la Fundación compartieron un manual* con las rutas que ofrece la justicia ordinaria para atender a las víctimas de violencia basada en género. Una jornada fructífera para ambas partes, en las que se comprometieron a replicar lo aprendido en las comunidades de los pueblos Yanacona, Kokonukos, Nasa, Quishú y Ambaló en el departamento de Cauca; y a la construcción conjunta de una ruta especial para atender las violencias contra las mujeres indígenas de estas zonas.

* ‘Herramienta para defender a las mujeres de la violencia’, elaborada en el 2016 por la Federación Nacional de Personeros (FENALPER) con el apoyo de Fondo de Justicia Transicional del PNUD, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y el Consejo Noruego para Refugiados.
 

abril 2018

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Como parte de las acciones del programa de Asistencia Humanitaria Inmediata, implementado por Fupad Colombia en asocio con B/PRM, se viene realizando el acompañamiento psicosocial y la formación en derechos colectivos para la comunidad Meseta Río Dagua, del Resguardo indígena Waunana en Buenaventura.

En esta comunidad, 51 familias del pueblo Eperara Siapidara continúan en situación de restricción a la movilidad desde diciembre del 2017; situación que amenaza su seguridad alimentaria, ya que no les permite acceder a sus cultivos. De igual manera, sufren restricciones al acceso a salud y una fuerte afectación psicosocial especialmente en los niños, niñas, jóvenes y adolescentes. Además de las amenazas e inseguridad que representa la presencia de grupos armados a sus familias y líderes. La labor adelantada en el territorio busca generar una contribución en la construcción al plan de vida basado en el Decreto Ley 4633 de 2011, “por medio del cual se dictan medidas de atención, asistencia y reparación integral y de restitución de derechos territoriales a las víctimas pertenecientes a los pueblos y comunidades indígenas”.

El conflicto afecta a esta población indígena de manera diferencial y desproporcionada, causando daños relacionados con su cosmovisión, sus tradiciones y valores. Por ello, la atención diferencial es esencial para acompañar a poblaciones con características particulares que en razón de su diversidad étnica poseen necesidades diferentes, se encuentran en mayores grados de vulnerabilidad y se reconocen como sujetos de especial protección constitucional.

marzo 2018

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El Buró de Población, Refugiados y Migración del departamento de Estado de los Estados Unidos, en cooperación con Fupad Colombia, ha atendido un poco más de 200 personas en la ciudad de Cali, en el marco del programa “Apoyo a desplazados internos colombianos mediante la mejora en la asistencia humanitaria, la capacidad institucional y los mecanismos de protección”.

A la fecha, en la capital del Valle del Cauca, 189 familias recibieron bonos de alimentación y participaron del proceso de acompañamiento psicosocial grupal que comprende la asistencia humanitaria inmediata, a víctimas de desplazamiento, a causa del conflicto armado. Estas situaciones generan crisis para las familias, que sufren rupturas en el curso normal de sus vidas, además de estrés, y de un duelo necesario, para sobreponerse a la pérdida de muchas cosas que eran importantes, como el hogar, el barrio donde vivían, las costumbres, los amigos, el trabajo, etc. En ese proceso, es normal y completamente humano, el surgimiento de sentimientos negativos, como la rabia, y la tristeza. Experimentarlos, con un acompañamiento psicosocial grupal, de forma tranquila y en unidad, les permite a las familias cambiar esas emociones por otras más positivas, y reconstruir su camino con nuevos propósitos y oportunidades.

Por ello se realiza semana a semana el proceso de acompañamiento psicosocial a distintos grupos de víctimas de desplazamiento con el que se busca recordarles que pese a las cicatrices, son personas valiosas, un trabajo que se hace palpable al cierre de las tres sesiones en las que los participantes muestran que han recuperado su alma, es como vivir algo parecido a una graduación de corazón, porque logran sanar y continuar.
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